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Archive for November, 2006

I object!

Hubo un tiempo en el que fui sabia.

Tenía nueve meses y diez días de gestación de edad, y no quería nacer.

Me pasé de la fecha en la que debería haber nacido y me tuvieron que ir a buscar a la fuerza, es decir me sacaron cesarea mediante. Para ese entonces yo estaba verde y ahorcándome con el cordón umbilical.

Es evidente que yo era sabia.

Hoy en día pienso que asi y todo, siendo un feto de pasados nueve meses, era mucho más sabia de lo que jamás voy a ser en toda mi vida, porque después claro, uno se engolosina con esto de estar vivo y blah.

Pero creo que yo sospechaba la clase de lugar al que tenían la intención de traerme.

Dicen que cuando me pusieron en observación tenía un reflejo bastante conocido en bebés que nacen “pasados”, parece que intentaran gatear.

Yo se que la verdad, la pura verdad, por más explicaciones de otra índole que quieran darme, es que yo intentaba escapar.

Hasta los cinco años tengo muy pocas fotos en las que salga riéndome, supongo que resulta una ofensa muy grande el que tu primera gran decisión no sea tomada en cuenta.

En primer grado noté que nos hacían anotar todos los días en el cuaderno al lado de la fecha “hoy es un día de sol”, “hoy es un día de lluvia”, hechos que eran bastante obvios con sólo mirar por la ventana.

Empezamos mal en la vida institucional -pensé- ya me están tratando de idiota.

Y así fue la escuela siempre.

Y así es la vida tantas veces.

Ah, pero eso si, ojo que por esta vez pasa, pero a mi dos veces no me agarran eh, la próxima que nazca otro.

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– Prender la luz y ver cucarachas que corren a esconderse.

– La gente prepotente que intenta inculcarte su ideología con fórceps.

– Pisar un chicle en ojotas.

– Las manchas de salsa de tomate y chocolate.

– Pisar el charco de agua en el baño con las medias puestas.

– Que el pincelito del rimel se rompa y se quede adentro del frasco.

– Que me regalen raspaditas que salen indefectiblemente “Seguí participando”, porque cuando leo eso no se si es mala suerte o es la historia de mi vida.

– La rebelión de un panqueque en la sartén.

– Un niño que se pone cariñoso justo después de terminar de enchastrarse de chupetín y chocolate.

– La tira vacía de cafiaspirinas.

– El paquete vacío de café instantáneo.

– El paquete vacío de toallitas nocturnas.

– Las propagandas de Sprayette.

– Los “Vuelvo enseguida” mentirosos colgados en las puertas de algunos negocios.

– Hacer cola.

– Que vengan los “fulanos” y digan que para que todo mejore hay que matar a todos los “menganos”. Nunca jamás nadie logrará convencerme de que la violencia en cualquiera de sus múltiples variedades, pueda llegar a ser la solución.

– Tener que presentar gente y no acordarme los nombres.

– Llenar formularios.

– ¿No estábas a dieta vos?

– “¿Vos qué opinás, Ambi? ¿Tengo o no tengo razón?”

– Un cuadro torcido en la pared de una casa en la que soy una visita por primera vez.

– Los monólogos de la gente que cree que hablar mucho rato y en voz bastante alta es lo mismo que tener algo para decir.

– La gente que me llama por mi nombre completo.

– Un gusanito verde que sale de la ensalada de lechuga.

– Que me den a probar con entusiasmo algo de comer que me resulta horrible y se queden mirando a ver cuál es mi reacción.

– “Vuelva la semana que viene”

– “DNI o cédula de identidad por favor”

– “Te digo ésto porque te quiero y es por tu bien.”

– Vivir sin yerba. (Inserte aqui música de “Vivir sin aire” de Maná, pero reemplazando “aire” por “yerba”)

– ¿Cuánto ganás?

– El arroz con gorgojo.

– Limpiar el “inodoro”.

– “¿Cuáles son tus planes a futuro?”

– Los paquetes misteriosos en el fondo de la heladera.

– Las fechas de vencimiento ilegibles.

– Llegar a un lugar en el que están hirviendo coliflor.

– “¿A qué te vas a dedicar cuando termines la carrera?”

– “Así que vos sos la famosa Ambivalencia, me hablaron mucho de vos…” (¿?) (!)

– Las invitaciónes prometedoras que llegan demasiado tarde.

– “¿Por qué no nos contás mejor ahora que estamos todos?”

– Tener un hígado sensible.

– “Sos la primera persona a la que le voy a mostrar mi colección completa de elefantes de yeso/bonsais, tengo docenas.”

– “¿Me hace gorda este jean?”

– Los adornos de Navidad, bah, toda la época navideña en general.

– “Ma si, yo te lo cuento, total sos mujer como yo”

– El Puma Rodriguez cantando “Ay qué buena está la fiesta.”

– La señora a la que, como vendedora, tuve que ayudar a buscar “un tarro de vidrio para un análisis de materia fecal” mientras me describía sus heces caminando a lo largo del bazar.

– Que me den consejos que no pedí.

– Los desconocidos que se ponen inesperadamente charlatanes.

¿Qué cosas les arruinan la vida, gentes?

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Festejo

Erase que se era un profesor que dictaba cátedra alegremente y cada tanto mechaba algún comentario de opinión personal y naif entre los contenidos del programa.
Cierto día uno de sus alumnos se mostró en desacuerdo con una de las ideas manifestadas, sentimiento que expresó llevándole la contra ofuscado y a los gritos, para terminar el intercambio saliendo del salón con un portazo tras de si.
Dicho alumno decidió al día siguiente enviar a su querido profesor una invitación anónima via mail para celebrar “Un encuentro por la poesía aforística y sus efectos positivos en los chakras” en el galpón de “aca a la vuelta”, lugar donde lo esperó pacientemente y lo acuchilló hasta obtener carne picada (de primera calidad por cierto).
Todos los estudiantes se alegraron con la buena noticia y disfrutaron de la caneloneada que organizó el ya mencionado alumno, con motivo de la partida hacia Africa como voluntario de su querido e idealista profesor.

Control

Tras una discusión violenta ella arma su bolso, llama un taxi y sale por la puerta llorando sin mirar atrás. El se agarra la cabeza con desesperación al verla salir, intenta llamarla a los gritos, pero ella no lo oye. Su mirada se posa alternativa y desesperadamente en todos los objetos y rincones de su casa, sus ojos se mueven con velocidad violenta dentro de las órbitas, siente que le falta el aire, la vida. En una milésima de segundo agarra al vuelo la campera y las llaves, va hacia la puerta corriendo al borde del colapso…entonces, lo ve… sonríe y suspira aliviado: el control remoto estaba atrás de la maceta que está en la mesita ratona de la entrada.

Vuelos

Lali y Mati de dos y cuatro años respectivamente, son novios, lo decidieron ese mismo día mientras juegan en el sube y baja en un parquecito con arboledas.
De repente Mati salta muy fuerte sobre su lado del juego haciendo volar a Lali por los aires y aterrizar sobre el único cuadrado de cemento tras unos arbustos frondosos, lugar donde aterriza rompiéndose la cabeza por el impacto y, posteriormente y tras el paso del tiempo, pudriéndose.
Mati crece convencido de que su primera novia aprendió a volar y lo abandonó por Superman, con lo cual es uno de esos adolescentes que pasan sus días reventándose los granos frente al monitor de una computadora, incapáz de relacionarse con el mundo real, para luego devenir en un adulto con fobia social que solamente consigue ciber citas.

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Your brown eyed girl

Y a veces se me da por pensar dónde andarás, nene.

Qué copado que eras… te conocí de la manera más loca pero más simple que puede haber.

Fue un día en el trataba de entrar en mi casa de contrabando a las doce de la noche sin hacer ruido con la llave tric tric tric… y tu “hola, que tal” a mis espaldas casi me hace gritar del susto y tirar todas las llaves al suelo (lo cual no me hubiera convenido), pero cuando me di vuelta y te vi, y me dijiste que me veías siempre sentada en esa puerta y me querías conocer, no me dió nada de miedo y nunca supe por qué.

Yo soy bastante amarga en esos casos porque no me gusta que “irrumpan” en mi vida, pero era como si tu sonrisa y la mía estuvieran saltando a la soga. Nos quedamos hablando ahi como una hora y media y no me importó que fuera tarde.

Coincidíamos en muchas cosas, en otras, no tanto. Tenías 19 años y no habías terminado la secundaria, más tarde me di cuenta de que no era porque te faltara capacidad o inteligencia, simplemente no te importaba. Y a mi tampoco me importaba que no te importara.
Vos querías jugar al futbol, y eso hacías.

Y nos divertíamos como locos, salíamos a pasear en tu bici, y cantábamos canciónes de soda stereo bien fuerte y nos matábamos de risa con “Persiana americana” cruzando la avenida, yo muerta de risa mal, vos, con una pendeja de 16 muerta de risa en la parte atrás de tu bici.

Y nunca me voy a olvidar del día de mi cumple cuando me llevaste a “ver toda la ciudad desde arriba”, y el camino al tanque de agua en donde el yerberío había crecido hasta ser del tamaño de nosotros, entonces me llevábas a caballito y otra vez a las risas porque yo te pateaba tanto porque el pasto y las ramas me daban en la cara igual; y después subimos todos esos metros de escalera y de repente…woooooww…todas las luces de la ciudad desde tan arriba, desde tan alto…a pesar de que me daba un poco de miedo, me sentía lo máximo, en lo más alto que se puede estar, viendo la ciudad distinta a lo pueblerina y del interior que la veía siempre.

Eran días de correr y saltar y reírnos como nenes y divertirnos mcuhísimo.

No estábamos enamorados, nunca lo estuvimos, por eso nos divertíamos tanto.

Después cada uno fue por su camino, yo me fui a Capi, vos te fuiste a jugar al futbol en un equipo de no me acuerdo dónde y despues a recorrer Sudamérica, y me mandabas fotos desde República dominicana y aledaños y yo me reía con tus mails, te pasaban las cosas más locas del mundo.

Un día nos volvimos a encontrar, pasaste por lo de mis viejos unos tres años después de habernos visto por última vez y tocaste la puerta como siempre, dió la casualidad que yo estaba, era fin de semana.

Por supuesto la sorpresa de vernos, las charlas,las bromas “¡Pero como creciste!, ¿Vos no ibas a la escuela?”, pero la pucha que era cierto que habíamos crecido.

Después te fuiste a Italia, después a Alemania, yo me enteraba por mails.

Pasó otro año y no me extrañó nada que un día mientras iba en el colectivo, me llamaras y me dijeras que estabas en Capital, y mientras ibamos diciéndonos nuestras ubicaciónes exactas miré por la ventana en el momento en que me decías que me bajara en Plaza Andrea, y ahí te vi, y obviamente a los abrazos en el medio de la plaza al lado de la fuente y ¡cómo estás!, ¡¡cheeee, tanto tiempoooo!! y como vivías cerca nos fuimos a tomar unos mates a la pensión donde estabas parando, y me contaste de cómo laburabas de mozo en un bar en Italia, y me mostrábas como habías aprendido alemán…y la pucha que copado es mi amigo, che, pensaba yo.

La última vez que te vi fue antes de irme, nos encontramos en el tren para Capital, comprando el boleto, nos miramos y no podíamos creer, siempre coincidiendo. Fuimos en el mismo asiento y me contaste que estabas por un tiempo en Baires con tu novia alemana,que volvías de visitar a tu vieja en el pueblo, que después se volvían a Alemania, y yo me puse muy contenta por vos, te conté que me iba a Suecia, me deseaste suerte. Me entretuve mirando los libros en alemán e italiano que tenías en la mochila.

Ahora hace tiempo que no se de vos, pero se que vas a aparecer en algún otro momento de la vida, es una fija, nene.

¿Que si estabamos enamorados o tuvimos algo?

Nah, nunca estuvimos enamorados ni nada por el estilo, y por eso nos divertimos tanto.

Y una parte mía siempre va a ser tu chica de los ojos marrones, y a tener dieciseis años para jugar con vos a treparnos al tanque de agua de una ciudad del interior.

Mientras nos miramos con los ojos llenos de risa.

“Brown eyed girl” versión de los Rolling Stones

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A vos, pebete

A vos te hablo, a vos

A vos purrete mufa que andás en bici y pinchás cuatro gomas al mismo tiempo.

A vos, pebeta, loquita linda malapata que en lo que va de tu vida tuviste dos novios

pero fueron cinco los que te metieron los cuernos (¿?)

A vos chiquilín de bachín, loquín sin suerte que metés la mano en una caja nueva de forros que estaba cerrada, y sacás uno usado.

A vos te digo: no te vayas lejos de tu país en septiembre porque…

¿Sabés qué te va a pasar?

Te vas a despertar un día con el culo congelado y vas a escuchar un idioma raro.

Y de paso te vas a dar cuenta el pasó el 21 de septiembre y este año no hubo día de la primavera.

Entonces te vas a preguntar ¿¿Qué congo hago escribiendo éstas gansadas desde acá si las podría haber escrito perfectamente desde más cerca??

Pensálo

Cuidáte, queréte…(Complételo alguien en los comments, no sean garcas, yo ya dije “culo”)

Se agradece la colaboración de Irma Jusid en la elaboración de este post (¿?)

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Insulto blogger


” Tu blog es un embole, cada vez que te leo me acuerdo del budista de Cha cha cha”

Y fue de un lector a otro, se daban como en bolsa en los comentarios. Pero no cito nada, a ver si todavia la ligo yo también.

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Algún día ella

Se levanta temprano porque tiene miedo de que el colectivo del cole la deje. Su mamá a esa hora mira “El show de Benny Hill”.

Se sienta sola, se abraza a la mochila, no tiene amigos, o bueno, muy pocos.

Todos estan de acuerdo y ella está de acuerdo con todos en que es “rara”. Muchos años después va a descubrir que lo que suena tan mal ahora, puede ser motivo de éxito si es nombre de un cd (Juana Molina), pero para esa época Juana Molina es un ser muy gracioso que se disfraza mucho y canta “yo sola se lo que me pasa” desde la pantalla chica, entonces no hay manera de saber.

Pero en lo que a ella respecta, los años pasan y la siguen describiendo como “rara”.

Va a aprender baile, la retan porque pierde las zapatillas media punta y no presta atención.
Es que no le gusta usar rodete, las medias can-can la incomodan, y además se supone que una bailarina sea rubia y ella no lo va a ser nunca. Pero le gusta dibujar.

Dibuja sirenas sobre todo. Tiene una mejor amiga y se juntan a dibujar sirenas, y le ponen muchos colores y brillantina y después cada cual se queda con la de la otra (y siempre igual)

Lee muchos libros, todos los que encuentra, algunos no son para su edad. Después tiene miedo de pasar de la cocina al cuarto por el comedor a oscuras. La gente grande le da un poco de miedo también.

Es que no la dejan ver Los Simpsons porque ella “entiende”, pero si la dejan leer Mafalda, y a ella le parece que a fin de cuentas es un poco lo mismo.

Su mamá se preocupa porque no le gusta jugar “a pintarse” y años antes no usaba el triciclo para andar, sino para jugar al “laboratorio”, donde el triciclo jugaba el papel de máquina a la que le daba vuelta las ruedas con las manos.Y sabe que indefectiblemente, su destino es dominar al mundo, pero esta decidiendo la manera.

Está acostumbrada a ser nueva en los lugares porque se mudó varias veces, entonces empieza salita verde a mitad del año en un lugar nuevo, y pasa toda la tarde después del primer día haciendo un dibujito para todos con el nombre de cada uno de los compañeritos y un caramelo, pero no juega con nadie casi nunca.

Abre la puerta de repente y se va al patio a los juegos. La “seño” ya no insiste en que se quede, la mira desde la ventana.

Hace dos años también, fue su primer beso, jugando a la casita con ese nene, hasta tenían un hijo que decía “Yolibell” en la espalda.

Se ríe de todo lo que puede siempre que puede, se tienta de risa y no puede parar.

Y a veces está tan seria…es que leyó “Rebelión en la granja” y lamenta haberlo entendido.

Y no entiende a la gente, pero le parece tan pero tan divertido intentarlo.

Es que corre el año 1992 y ella es Ambi, tiene siete años y su manera de entender a la gente es describirla, escribirla.

describirescribir.

Y así como quien no quiere la cosa, se fuma un cigarrillo hecho de papel de cuaderno y aire, y se promete que algún día va a ser escritora.

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