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Archive for April, 2006

Y sin embargo era domingo

Lo aburrido puede matar.
Es sabido que un libro mal escrito, por ejemplo, que es un gran sermón sin gracia, nos aburre fácil y asesina a la literatura. Un día domingo es aburrido y tiene el mayor porcentaje de suicidios.
Será por eso que algunas ideas fracasan tan fácilmente: son aburridas. Y por eso tantas grandes y seductoras mentiras han hecho exitosos a presidentes, demagogos, dictadores y líderes: “Síganme…”, “Volveremos…” eran cortas, sonaban bien.
El mundo está enfermo de palabras, queremos que la hagan corta, es mucho mejor una mentira corta y divertida que una verdad aburrida.
No nos gusta detenernos a pensar tanto, pero a veces nos da vergüenza admitirlo. Es como esa tía gorda que casi todos tenemos a la que la echan de los velorios por reírse del muerto, o ese montón de ropa sucia que escondemos cuando vienen las visitas, no admitimos el hecho como algo propio.
Mentíme que me gusta, es fácil pero suena profundo, es rápido y no duele.
Y entonces, un día, leí lo siguiente:
“Más has dicho Sancho, de lo que sabes -dijo Don Quijote- que hay algunos que se cansan en saber y averiguar cosas, que después de sabidas y averiguadas, no importan un ardite al entendimiento ni a la memoria”.
No importan un pepino ni a nuestra mente ni las recordamos. Conclusión: lo aburrido es inútil.
Y sin embargo, esto lo leí un día domingo.

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Esperando

Es cierto que uno pasa gran parte de su vida esperando.
Esperamos para nacer, para empezar a caminar, para empezar a hablar. También esperamos que hierva el agua para echar los fideos y para cruzar la calle, que cambie el semáforo.
Esperamos esa llamada importante.
Esperamos en la sala de espera del consultorio del dentista y del doctor. Esperamos haciendo cola para pagar en la caja del supermercado.
Esperamos que nos digan algo positivo cuando tenemos una buena idea, cuando hacemos las cosas bien.
Esperamos que nos vengan a buscar a la escuela cuando somos pendex. Esperamos para subirnos a la montaña rusa y para usar el baño.
Esperamos cosas de la gente y nos equivocamos.
No esperamos nada de la gente y nos equivocamos también.
Esperamos estar en lo correcto, sobre todo cuando tomamos las grandes decisiones de nuestra vida.
Esperamos toda nuestra vida a fin de cuentas para ver qué pasa al final pero el final ya lo sabemos.
Y no.
Para mí todo es cuestión de esperar
De esperar toda la vida hasta que tal vez un día me despierte, esté en un cine, toda mi vida haya sido en realidad una extraña película y alguien a mi lado me avise que desperté a tiempo para ver los títulos que pasan después del “The end”.
Y en una de esas, mirar con atención, distinguir mi nombre entre el reparto y poder saber, de una vez por todas, quién soy.

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