La mañana del 25 de enero de un año bisiesto cualquiera, Betina, pelirroja, veintiseis años, uñas comidas pintadas de verde, se levantó sabiendo que ese día iba a presenciar algo fuera de lo común. Pasó sin embargo, toda la mañana trabajando, como cualquier otro día, en la perfumería de siempre, y atendiendo a las mismas señoras que le mostraban su cutis y le pedían que les recomendase algo.
- Cutis seco, falta de elasticidad, ésta es la crema para usted, señora.
Betina recordó que cuando comenzaba a trabajar ahi conservaba aún alguna expectativa, pensó que con el tiempo las cosas variarían y habría nuevos desafíos que afrontar.
Pero no.
Los cuatro años que pasaron en las mismas condiciones, le demostraron con creces que más probable que eso era cualquier cosa. Que alguien le regalara una casa por ejemplo, o que se volviera coreana de repente.
Sin embargo hoy estaba entusiasmada ante la perspectiva de lo increíble, de lo novedoso. Al salir del trabajo empezó a buscar “eso” por todos lados. Se paró en las esquinas a la espera de choques multitudinarios, fue a casi todos los lugares muy concurridos, a complejos artísticos y a la marcha de frutarianos por los derechos de las verduras crudas.
Pero el día pasó sin pena ni gloria. Se quedó leyendo unos catálogos de cosméticos en un lugar de comida rápida. Se encontró con un amigo que le contó que un gordo kilométrico había vomitado todo el local esa tarde dejando un fuerte olor a condimentos. El había tenido que limpiar todo y lo contaba con tanta rabia que las rayas blancas y rojas de su uniforme parecían un zigzag.
Volvió a su casa decepcionada y se acostó. Agarró algo para releer pero se arrepintió enseguida y lo dejó en el suelo al lado de la cama. Los días en los que no se vive nada interesante para contar son como los cuentos en los que al final nunca pasa nada -pensó -
Y con un suspiro apagó la luz para dejar que la oscuridad se la tragara.
oh, no, hay que ser metida, siempre que sea con buen tino, y este fue el caso. creo que no vi esa película que me decís, de moodyson vi otras dos nomás…gracias por el dato =)
el día en que betina existió podría ser una película de ese nuevo cine argentino onda, no sé, ezequiel acuña.
pasá cuando quieras por mi blog-no-sé-para-qué-lo-tengo
Me gustó mucho este relato, Tefita.
Quiero el resto!
Lo que la ayuda a dormirse es lo mismo que lo que la hace levantarse. Una y otra vez. Buscar por el solo hecho de buscar. Me gustó como al final el contenido de la historia se pliega con la historia misma. Muy lindo. No sé si te lo dije alguna vez pero eso de “la patadita” que tenés al costado es muy bueno, aunque sea muy cortito. Además acertás increíblemente, es una posible definición de tu estilo.
Saludos!
Alejandra: Te la recomiendo otra vez entonces.
Gracias por la comparación, en realidad me gustaría hacer guiones en algún momento de la vida.
Prometo pasar por tu blog que está muy bueno.
Sol: Gracias! E e-e-e- eso es todo amigooos! (no tiene segunda parte, creo que Betina murió ahí)
Matías: Me gustó tu interpretación y lo que decís. A mi estilo aún lo estoy buscando y está bueno que haya quien opine que lo encontré.
Saludos!
Todo lindo!!!
Pobre señora….
Si por lo menos el gordo le hubiera vomitado encima…
Un beso grande.
Priki: lo de señora no lo dirás por Betina, me imagino…
Me gustó mucho tu relato. Cuántas veces pasa eso de que esperas cosas increíbles y te pierdes las simples… Un abrazo
Muchas gracias, Olivia! Y si, uno puede esperar algo que no pasa toda la vida, y pueden pasarle cosas que no espera todos los días.
Esos días son terribles!!! Muchas veces me sentí como Betina, solo que cuando ví que el día terminaría igual que ayer intenté rescatarlo con una peli, un cd, un libro…hasta el último minuto hay tiempo para que no sea el mismo que mañana. Muy buen relato. Saludos sin rutina
Ada: ni hablar! Calculo que todos en algún momento fuimos Betina. Bah, si tenemos suerte sólo en algún momento porque hay quien lo es siempre.
Gracias y saludos para vos también
ja ja pobre!! pero estaría bueno otro relato de un día de betina en el q sí le pasa algo q no esperaba! y hay q ver como se lo toma ja ja
Vivi
Yo conocí a una Betina.
Tenía una vida parecida a la de tu relato.
Pero un día me conoció, y juntos hicimos todas las locuras que jamás se había imaginado que podía cometer.
Hasta se separo del marido.