Mi padre, entre muchas de sus malas costumbres, me heredó la de poder estar en un lugar sin estar.
Parece ser que si uno se queda lo suficientemente quieto y silencioso, de modo que casi no se oiga ni la propia respiración, ni permite que nada que provenga del exterior nos afecte en lo más mínimo, puede considerarse uno más ausente que los ausentes.
Yo adopté la costumbre con la convicción de que la vida es ésta repartija de mini campanas de vidrio que nos deja aislados a todos y a cada uno. A menos que nos atrevamos a romperla de un puñetazo, en cuyo caso la lluvia de astillas nos lastimará hasta llenarnos las manos de sangre. Y los ojos.
El silencio fue siempre esa cavidad plateada en la que me armé una cucha. En la que colgué mis cuadros de pintura abstracta, en la que tomé el café con leche. Yo, como simple testigo, pero sin mezquinarle un solo gramo al peso del silencio.
Cuentan los que recuerdan, que fue en un día de agosto en el que murió uno de mis amigos. Se fue sereno como los colectivos que abandonan la parada un domingo a la tarde. Como no me gustan los velorios preferí ir a sentarme cerca del río. Ahí donde charlábamos a veces. Juro que sólo pensaba en la inconveniencia de no poder elegir nuestra manera de morir cuando me interrumpió el plaff! de fondo del pez que aterrizó a centímetros de mi pie. Era plateado como una lágrima; hermoso, inolvidable.
Podría mentir y escribir acá que no lo vi hasta que fue demasiado tarde; pero en cambio seré sincera cuando diga que la serenidad se me acurrucó en el gesto todo el tiempo mientras presencié todos y cada uno de sus coletazos desde el primero hasta el último. Cuando por fin se detuvo, el azul más oscuro de la noche fue testigo de que tengo muy en claro cuál es mi lugar en el mundo, al tiempo que le dedicaba un grave silencio a la madre naturaleza.
En señal de reverencia a sus decisiones, de respeto por su arte.
Foto “Cupido y centauro” de Joel Peter Witkin

Muy cierto lo de las campanas. Últimamente vengo cuidando demasiado que no se rompa la mía…
es extrañ ver morir a un pez sin que se transforme en pescado. Esos ojos fijos mirando de reojo, ese contorsionarse antes de morir, como una danza aprendida en las profundidades del mar donde a nosotros nos fue vedado vivir. Nosotros somos peces fuera del agua, a veces tengo esa sensaciòn.
Tambièn heredè muchas cosas de mi viejo, que muriò entre mis manos, aùn estando solo ante la muerte.
La mùsica fue una herencia casual, como ese pez que vino a buscarte en una orilla que estaba a tu merced.
Sè que no tiene nada que ver con tu post, pero tiene que ver con lo que vì ayer: si podès, andà a ver una pelìcula que se llama 4 minutos. No sè si es alemana o austrìaca o què, no conozco a los actores. pero no te la pierdas. Me fui del cine sin poder abrir la boca, porque si no en vez de palabras me hubieran salido màs làgrimas de las que me salieron vièndola. No es publicidad, es sòlo que me gustarìa que compartièramos esas escenas. Realmente, un filmòn.
Te mando un abrazo y gracias por tu comentario en el post anterior.
Nick Pescadick
Creo que es muy lindo. Aquello del pez muestra que la belleza es posible sólo porque es fugaz. Escribís de una manera muy linda. Un Abrazo.
Ah, enormemente agradecidísimo porque me haya puesto como link en su noble (sigo confirmándolo) blog. Yo hice lo propio con el suyo.
Me detuve en tu silencio para comprobar que los míos cada vez son menos, que me carcome la necesidad de alguna melodía que me acompañe.
El silencio, tan necesario a veces, es odiado por mi oído; no lo tolero. Necesito un dosis de compañía y, por qué no, dormir un rato y dejar de pensar.
Besos, nena!
Asi es de hecho, a todos nos gusta jugar a ser Dios de vez en cuando, tienes en tu mano una vida, diminuta o no, cambias el curso natural de las cosas o no, el curso natural de las cosas sería acaso que empujaras el pez de nuevo al agua o no?Tendría alguien la vida de tu amigo en su mano o no?
Y sin embargo el río sigue su cauce.
Beso grandote
Ambi, apenas puedas, pasate por mi blog. hay nuevas cosas que me gustarìa que vierasescucharas.
Abrazos.
Entrà sin tocar timbre, para vos està abierto.
Nick
Bender
Se nota bastante, campana enterita.
Abrazo a través del cristal entonces!
Nick
Si, podría decirse en estos casos que es un pez que se suicidó?
Yo creo que la música siempre es una herencia, como todo lo lindo de la vida que a veces queda flotando en el aire y uno lo respira sin querer y se contamina para bien.
Gracias por la recomendación! La voy a buscar. Cuando tengas recomendaciones copadas, pasálas.
Ya estuve curioseando bastante por tu blog y me escuché todas las canciones que había. Te felicito por tu creatividad realmente.
Abrazos enormes que llegan hasta allá sin enredarse en la Torre de Pisa.
Matias
Qué bueno que te haya gustado! Y no hay nada que agradecer, che, pongo los links que me interesan, nada más.
Abrazo!
Blindest
Bueno entonces detenerte en mi silencio al menos te sirvió de algo, me quedo tranquila.:)
Te mando un besote!
Priki
El río siempre sigue su cauce, afortunadamente. De no hacerlo, tendríamos un verdadero problema.
Abrázote.
Nick
Contestado más arriba y escuchado también, tu música es ideal para acompañar unos mates cuando va cayendo la tarde.