Si venís te explico a mi manera, que la convivencia es un mal a veces necesario, a veces prescindible.
Hay maneras y maneras de convivir, mi manera, actualmente, es grupal.
Es bueno saber que siempre hay alguien en el living o en la cocina. Es bueno ser 14 porque 14 es un lindo número. Es bueno ver una peli todos juntos comiendo pochoclo. Es bueno que haya un idioma que nos unifica pero que, de todos modos, muchos estemos interesados en aprender los de los demás. Es bueno que ayer todos hayamos corrido en tropel por el pasillo cuando el austríaco, gritó que alguien se había metido por la ventana y le había robado la notebook, es bueno que hayan sido varios los que fueron con él a la policia, es bueno que a todos nos haya dolido como si nos hubiera pasado a nosotros.
Pero J es un buen ejemplo de mal ejemplo.
J se fue a España, J fue el primer contacto de éste país que tuve antes de venir. J es finlandesa pero creció en Suecia. Cuando la conocí hacía 5 años que vivía con su novio A, y se quería casar. Después terminaron y me resultaba difícil de creer, yo había conocido hasta a sus respectivas familias, chilenos que inmigraron hace años.
Poco después de que cortaran nos juntamos con G y J a charlar.
Ambi: – Cómo te sentís?
G: – Qué va a pasar con todo lo que tienen en la alacena y en la heladera?
Yo pensé que era un chiste y la miré raro, pero los chistes no tienen respuestas tan serias como:
J: – Bueno, en realidad eso mismo estaba pensando, porque A no come ensalada si no se la preparo yo, y la lechuga se va a poner fea.
Ahí descubrí que la vida siempre sigue su curso, indefectiblemente. La equivocada era más bien yo por considerar rara la falta de melodrama. No me gusta dar consejos si no me los piden, pero si alguna vez sentís que te ahogás, no importa la forma, pero abandoná el barco y salí a flote por tus propios medios, yo se lo que te digo.
A se fue a Estocolmo, J a España, G se quedó con el depto y, por consecuencia, con las cosas de la alacena. Hoy nos reunimos y G trajo bastantes cosas para repartir.
Los objetos abandonados no son nada discretos, hablan a los gritos de los sucesos de los que fueron testigos (seguramente por despecho)
Por eso ahora mientras escribo veo dos sobres de jugo soluble marca “Livean” fabricados en Valparaíso. Los left-overs de lo que fue una relación de cinco años, una casa compartida, risas, llantos, proyectos de futuro, el día a día, el pan con manteca, las toallas húmedas en el baño, la convivencia de dos personas que huyeron a tanta velocidad que no les importó nada de lo que dejaron atrás
…todo eso hecho polvo (soluble en agua)
Yo vendría a ser una de las hormigas que se acercan al cadaver del escarabajo
con sabor a frutilla y melón.