Pero como diría Victor Heredia, todavía cantamos.
Y eso parece ocurrir en todos y cada uno/a de los casos de países, religiones y razas que han sufrido y sufren vejaciones.
El ser humano necesita expresarse, la parte bella del ser humano (que existe, aunque no parezca) no puede matarse por mas que el dolor quiera exterminarla, y lucha por mostrarse, por mas que la naturaleza predominante del hombre se empeñe en esconderla.
La poesía debería ser capáz de tomar fuerzas desde el dolor y convertirse en arte de rabiosa belleza, en un mayúsculo intento por gritar desde la pasividad del papel, una vez más, la advertencia.
Desde el 13 de este mes hasta el 18, voy a Polonia con un grupo de gente en un viaje que organiza la universidad. Vamos a hacer una recorrida por estos lugares tan escupidos por la historia (me niego a llamarlos “de importancia histórica”, no me gusta).
Veremos si puedo o no hacer poesía después.
(en la foto: tubos de gas zyclon y persona lavándose)
