Era cuestión de esperar, pensaste; pero ni era cuestión, ni era para esperar.
Todos sabemos (porque todos en realidad supimos) que pasaron años y vos como si nada. Nada por aqui, nada por alli.
Pero todo siempre por dentro.
Yo sabía que te dolia tanto, tonta, porque los ojos te sangraban transparente.
Y convertías en papel todo ese veneno.
El dolor es una ilusión, no existe. Vos eso lo supiste cuando aprendiste a convivir con la sensación que nunca pero nunca te va a abandonar.
¿Sabés cuál es la cagada, nena? Si hubiera sido un rechazo hubiera sido tánto más fácil…
Pero vos te acostumbraste a andar siempre como un pollo al que se lo intenta matar sin demasiada convicción, con la cabeza colgando al costado y aleteando desesperada. Hubieras sido tanto más feliz si te cercenaban con ese golpe en seco que nunca llegó
ni va a llegar.
“Al rediablo con vos, morite, yo que pensé que eras mi grillo dentro de esa olla tuve que contentarme con una semiafirmación virtual, ahora nunca jamás voy a saber si exististe o te inventó mi neurona cansada de adivinarte dentro de una pesadilla horrible.” (pero la que ya murió sos vos)
Y te quedaste en el molde
Pero, no jodas, desde tu molde siempre lo quisiste tanto tanto tanto…