No vine aca a aburrirte con mis cuentos. No, no te equivoques, no soy tu mamá. No voy a darte un sermón ni voy a contarte lo que soñé ayer. Tampoco lo que comí el martes ni lo bueno que está mi nuevo mousepad.
Lo que yo quiero es darte una pequeña patada en el ombligo. Imperceptible pero certera. Si lo logro, y además me la devolvés, ya daremos vuelta la página.
Viva San Dárgelos, viva Santana, viva la almeja!